" Se lo dedico este articulo a la niña Hanna..este inocente angelito Sahraoui..y a tod@s l@s niñ@s del mundo entero..perdonadnos por favor ..es culpa nuestra ..nosotros los adultos que todavia no sabemos respetar la inocensia..que todavia no sabemos dar el valor merecido a la mas bella creatura de Dios ...y saber respetar al ser humano .... Hamid "
la realidad es alarmante: millones de muertes por desnutrición, guerra, abusos físicos y pobreza extrema.
Parece mentira pero no, es una triste realidad: en pleno siglo 21, en el apogeo de la ciencia y la tecnología, existen millones de niños (y adultos) que mueren todos los días por malnutrición, por problemas básicos sanitarios, por la guerra, por abusos físicos, por las situaciones de precariedad y de extrema pobreza en las que viven, y podríamos seguir con una larga lista de etcéteras.
Desde 1954, con la intención de concienciar sobre estos graves problemas y sobre la importancia de los derechos del niño, todos los 20 de noviembre se celebra el Día Mundial de la Infancia. En esa misma fecha fue en la que Asamblea General de la ONU aprobó la Declaración de los Derechos del Niño en 1959 y la Convención sobre los Derechos del Niño en 1989.
La infancia es ese período de la vida de una persona tan preciado que comprende desde el nacimiento hasta la pubertad. Aunque muchas organizaciones como las Naciones Unidas, UNICEF, la Cruz Roja, Intermón Oxfam, Save the Children, y muchas otras ONGs y fundaciones, ayudan a niños y a adolescentes del Mundo entero contra los problemas que impiden su desarrollo y que atentan contra su dignidad y supervivencia, la solución real y definitiva está muy lejos de alcanzarse.
La situación no es para nada alentadora. En el 2006, Manos Unidas, una ONGD católica que trabaja para acabar con las injustas relaciones entre Norte y Sur, realizó un estudio en los países en vías de desarrollo:
• 4 millones de recién nacidos mueren antes de cumplir un mes de vida
• Entre 250.000 y medio millón de jóvenes pierden la vista por carencia de vitamina A
• La diarrea, la malaria y las infecciones respiratorias son las causas principales de muerte de los menores que viven en los países del llamado Tercer Mundo.
Según datos de la Cumbre Mundial en favor de la Infancia, el promedio mundial de la tasa de mortalidad de menores de cinco años descendió en un 11% en todo el mundo, desde 93 muertes a comienzos de 1990 a 83 muertes por cada 1.000 nacidos vivos en 2000.
Pero si bien más de 60 países lograron alcanzar la reducción de esta tasa en un 33%, más de la mitad de todas las muertes de menores de cinco años se estima que ocurrirán en África subsahariana antes de 2010. La peligrosa situación que impera en la región se agrava debido al aumento en el número de chicos que mueren a causa del VIH/SIDA y la escasa cobertura de inmunización como resultado de la fragilidad de los sistemas de salud.
De acuerdo a los informes de la Cumbre a favor de la Infancia, casi la mitad de las muertes de niños en todo el mundo se vinculan a la malnutrición. La desnutrición está relacionada con la mitad de todas las muertes de menores y la disminución de este problema es fundamental para reducir su tasa de mortalidad. Los niveles elevados de desnutrición que padecen los niños y las mujeres de Asia meridional y de África subsahariana constituyen un reto importante para la supervivencia y el desarrollo infantil.
La educación también es un tema delicado. El número de niños y niñas en edad escolar primaria que todavía no acuden a la escuela sigue estando cerca de los 120 millones desde el comienzo del decenio, debido en parte a los aumentos demográficos.
Cifras alarmantes
Se calcula que, en todo el mundo, 300 millones de niños y niñas son víctimas de la violencia, la explotación y el abuso, incluso de las formas más perniciosas del trabajo infantil en las comunidades, las escuelas e instituciones y durante los conflictos armados.
Publicado el 21/11/2008 , por rominaj